Creo que las cosas son siempre lo que creemos que no son. Hay, en la vida de todos, una decisión que debemos de tomar... a quien haremos felices. Aquel de toma, inconscientemente, la decisión de hacer felices a los demás, jamás se hace feliz a si mismo, fuera del echo de que el hacer felices a los demás le otorga cierta "felicidad". Pero aquel que se hace feliz solo a si mismo, termina no haciendo feliz a los demás, no los complace, y casi siempre termina bastante solo. Habrá que encontrar un balance entre estos dos extremos.
Pienso que si logramos tener un balance entre hacer feliz a quien nos rodea, dígase la gente que nos importa, y hacernos felices a nosotros mismos, podremos tener una vida mas tranquila, plena, y por tanto feliz.
Bah, quien sabe que hacer con esas cosas.
Al menos ya voy encontrando y haciendo mi camino hacia la felicidad.
¡Hasta la victoria siempre!
jueves, 16 de octubre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario