Las cosas y las personas siempre cambian, es inevitable, aunque digan que no. Nada se mantiene igual por suficiente tiempo, y digo suficiente por que siempre queremos mas y mas. Las situaciones cambian aunque no lo queramos, está fuera de nuestro poder el mantenerlas igual. Se debe a que nosotros mismos cambiamos, lo que conlleva a un cambio situacional.
Es difícil aceptar los cambios y más aún adaptarse a ellos, pero es algo que debe hacerse. Me toma un tiempo, no muy largo, adaptarme a esos cambios. Soy flexible y entiendo las razones de los cambios y los acepto.
Hay momentos en los que no hay algo que cambie las cosas y sin embargo las cosas cambian, algo que no me explico. No hay razón aparente para que cambie la situación pero pareciera que aún así cambiará. No quiero que cambie y puedes apostar que haré tanto como pueda para que no cambien las cosas, pero necesitaré un poco de ayuda.
Hay cosas que deben cambiar y lo acepto. Hay cosas que quieren cambiar y me opongo a ello. Hoy me resisto al cambio, por mínimo que sea. La magia volverá...
¡Hasta la victoria siempre!
martes, 11 de septiembre de 2012
domingo, 1 de enero de 2012
Otro día pasará.
Darás un paso atrás, girarás y no has de volver. Hay momentos en los que olvido que tengo reglas, reglas para sobrevivir a este juego. Estupidamente siempre rompo mis propias reglas para después darme cuenta de la razón por las que fueron creadas. Hoy cerré mis ojos por un instante y estaba en otro lugar. Caminé, escuché y observé, siempre con ese sentimiento de ausencia mental. Recordé que en tan pocos años he conocido tanto, recordé viejas promesas que no se cumplieron, recordé que ya no soy quien era. Mucho tiempo habrá de pasar antes de llegar al final y cuando finalmente esté ahí me daré cuenta que lo importante no era el final, sino el camino. Tengo ahora un recuerdo más, un momento menos y otra historia sin contar.
¿a quién?
Eres tú, todavía, quien guía esa nota, desafortunadamente para mí. Me sigo encontrando a mí mismo pensando en ti, buscando respuestas y apretando el puño. Al pensarte ora sonrío, ora te maldigo, se mezclan tantos sentimientos con un común pensamiento, tú. ¿A quién le digo que te sigo pensando? Que a veces te odio y que a veces te amo. Que siento que nadie me asombra, que todo es plano, que no hay emoción. A veces pienso que me arruinaste pero me echo a reír, no podrías hacerlo, siempre he sido así. Entonces, ¿a quién le daré la oportunidad?
"*** ** ** *** ***" decías, y ahí te encontraré, para bien o para mal, al menos hasta que me olvide de ti.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
