¡Hasta la victoria siempre!
viernes, 15 de febrero de 2013
Si yo, tú; si tú, yo.
Cuando algo por dentro se ha quebrado, deja un vacío difícil de arreglar. Si el daño no se puede ver, como podríamos querer siquiera intentar repararlo. Te vas, te alejas, te callas, te ausentas, dejas de estar o dejo de estar, fuimos mientras somos, bajo el silencio de la incertidumbre nos cobijamos. Luego te cansas de rodar, de ir de aquí para allá creyendo que el sendero que sigues es el que quieres. Quizá estás ansioso de un camino o sea tal ves que ya sólo sabes caminar. Será que el caer silencioso es mi único haber, me he doblado tanto que olvido puedo estar erguido, se ha quedado en el fondo de mi conciencia que también puedo trepar por los sueños y dejar la realidad, para luego levantarme y de nuevo ser sólo yo. Pienso en que soy un yo, así como soy, y tener que insistir para que seas así como eres o quizá para que seas la ilusión de mi inconsciente, quizá otro yo. Picar hasta que salga un resultado, insistir hasta que se articule una idea, un pensamiento, quizá una queja, pero tener que estar ahí buscando, desenmarañando la vida para entender a la vida. Sólo quiero que quieras sin que yo tenga que querer.
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