Ha pasado el tiempo y tomé una decisión. Poco tiempo a de esta y sigo pensando si fue lo correcto. Todos los días me encuentro pensando en ella, en si ella es o puede ser lo que debe ser, en si soy o puedo ser lo que debo ser. Veo hacia atrás y hay muchos errores, muchos lamentos y heridas, veo hacia delante y todo es difícil, veo el presente y lo encuentro vacío. En mi mundo metódico junto los pros y los contras, deje de sentir y solo pensé, analicé, medí. Podría acaso dejar de pensar y sólo continuar con el sentimiento, pero como se hace eso. Me di cuenta de algo, siempre te he querido cambiar, siempre he querido que fueras algo que no eres, siempre te empujé a hacer cosas que no haces, a ver como no ves, a sentir como no sientes. Me duele saber que siempre quise cambiarte, que nunca fui capáz de aceptarte como eres, completa. No pude aceptar tu miedo, tu inseguridad, tu sensibilidad, tus ganas de compartirte conmigo. Es verdad que somos diferentes, somos polos opuestos con actitudes contrarias. Yo soy cuadrado y tú no tienes forma, yo soy agresivo y tú eres tranquila, yo golpeo y tú acaricias, yo mando y tú obedeces, mi voz golpea y la tuya tranquiliza, yo soy rápido y tú te tomas tu tiempo, yo hago planes al futuro y tú dejas que las cosas fluyan, yo te quiero y tu me amas. Pero no nos engañemos, tú también haz deseado que yo sea diferente y entonces me pregunto si no todos deseamos el la otra persona sea perfecta para nosotros, moldearla a lo que nos gusta y queremos. Sin embargo me aceptaste muchas cosas, cosas que yo no pude aceptar de ti.
Y después de tanto pensar me di cuenta de algo, no soy bueno para ti. Soy causa de dolor entre la felicidad.
Te extraño, siempre lo voy a hacer.
Te amo, de una manera muy propia pero lo hago.
¡Hasta la victoria siempre!
jueves, 28 de septiembre de 2017
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
